Espectadores Coliseo Romano ¿Cabían 50.000 personas?

Espectadores Coliseo Romano.

Pasamos del arte Griego al Romano. Manteniendo un hilo conductor que veremos más tarde, vamos a hablar del Coliseo Romano.

Construido entre los años 72-80 d.C, es una de las construcciones más grandes de la antigüedad. Posiblemente el edifico más grande. Un edifico de carácter público y uso civil en en el que la gente podía acceder, de manera gratuita, a espectáculos de lucha entre gladiadores y/o con fieras salvajes. 

También se escenificaban, en su interior, batallas populares (ya fueran históricas o mitológicas).

¡Algunas, acuáticas! El coliseo se convertía en una piscina de 1,5 metros de profundidad. Con unas dimensiones de 74 m x 46 m,  cabía de sobras, dentro, una piscina olímpica. Y por poco, un campo de fútbol de los pequeñitos. Ovalado. Eso sí.

Espectacular, y eso podemos certificarlo los que hemos tenido la fortuna de visitarlo, se erizan los pelos solo de pensar en el recinto lleno de espectadores.

Pero ¿Cuantos cabían? Y esa es la pregunta del día.

Espectadores Coliseo Romano ¿Cabían 50.000 personas?

¿Verdadero o Falso?

La realidad es que es VERDADERO

El anfiteatro Flavio Vespasiano, que así se llamaba ya que eran dos teatros “enfrentados” y el que ordena su construcción fue el emperador Flavio Vespasiano, tenía capacidad para 50.000 espectadores.

Había que tener entretenidas a las masas y, mientras más entrarán dentro, mejor.

Panem et circenses.

“Pan y circo”Que diría el poeta romano Juvenal. O Salario Mínimo y Tele Basura. Versión Siglo XXI.

El caso es que esta entrada es de Arte. Así que centrémonos en el espectacular edificio.

En el exterior.

El coliseo consta de 4 plantas. Y están superpuestas no solo en altura (evidente) sino en estilos. Primera planta. Dórico. Segunda planta Jónico. Tercera planta Corintio. Para recordad los estilos arquitectónicos y, dentro de esta web: columnas griegas.  La cuarta planta se añadió después. Un tanto ecléctica, nosotros le vemos más su función estructural que estética. Más altura. Más espectadores. Y un sitio donde colgar el velarium. El toldo que protegía del sol y la lluvia.

Fijaros en esta recreación. Impresionantes estatuas de bronce que le añaden color, contraste y espectacularidad al diseño.

En el interior.

Si por fuera es un espectáculo, por dentro debía de serlo más. A lo largo del tiempo lo fueron expoliando y fue usado como cantera de piedras y mármol. 😡  Pero no cuesta mucho imaginarse un interior cubierto de lujos. Especialmente el nivel inferior.  Dónde se alojaba la aristocracia. Mientras más arriba, menos poder adquisitivo. Lo mismito que pasa hoy.  Bueno. Mismito no. Que hoy hay que pagar por entrar.

Eso sí. Arriba o abajo, el coliseo tenía 80 accesos que permitían su desalojo en tres minutos. Nos hubiera encantado verlo. Más que los sangrientos espectáculos del interior.

La arena.

La arena en el coliseo es mucho más que arena.  Por debajo de ella se construye un nivel inferior que, además de alojar “los vestuarios”, permite a los organizadores interactuar con el espectáculo. Ahora te saco un León por aquí, ahora te pongo una trampa por allí. Una autentica obra de ingeniera que permitirá, como habíamos comentado, inundar el coliseo y convertirlo en “piscina”.

 

En definitiva hablar del Coliseo, es hacerlo de una obra maestra que recuerda la gloria de la Roma Imperial y que se considera como una de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura romana.

No en vano, es considerada una de las siete maravillas del mundo moderno.

Hasta la próxima… ¡Aprovechad para leer!

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