¿En 1910 había más coches eléctricos que de gasolina?

Coches eléctricos a comienzos del XX

Empecemos fuerte. A comienzos del siglo XX el 38% de los coches eran coches eléctricos. Eso no te lo esperabas. Admitimos que nosotros tampoco.

Nos encanta la electricidad, e igual que nuestros hijos no conciben un mundo “no digital”, nos cuesta pensar en una vida corriente sin corriente. Sin chistes malos, sí 😛

En casa, nos proporciona luz, calor, y es la principal fuente de energía de los electrodomésticos (que por algo se llaman así)

Si bien la energía eléctrica se está estudiando desde hace siglos, no es hasta finales del XIX cuando se extiende su uso a la iluminación de calles y casas y, sobre todo, se empieza a usar como una de las principales fuerzas motrices de la Segunda Revolución Industrial (recordemos que en la Primera lo fue el Vapor y que ahora estamos en transición entre la Tercera y la Cuarta)

En esa época surgen nombres como Westinghouse, Siemens, Graham Bell… y sobre todos ellos: Nikola Tesla y Thomas Alva Edison. Este último, lo mismo te inventaba la bombilla que una máquina para hablar con los muertos

Coches eléctricos
Edison y un coche eléctrico en 1913 ( Source Smithsonian)

Mucho genio suelto. Y a más de uno se le ocurrió la idea de diseñar coches con motores eléctricos. Tan populares fueron que, tal y como ya habíamos adelantado, a comienzos del siglo XX el 38% de los coches que circulaban eran coches eléctricos.

Pero como hasta el 100% queda un buen trozo, lanzamos la pregunta:

¿En 1910 había más coches eléctricos que de gasolina?

¿Verdadero o Falso?


La realidad es que es VERDADERO

Pues sí amig@s. ¿Sorprendente verdad?

Así se repartían los porcentajes a comienzo de siglo (del pasado ¡claro!):

  • A Vapor 40 %
  • Eléctricos 38 %
  • Gasolina 22 %

Es fácil entender porque el coche eléctrico tenía ese gran trozo del pastel del parque automovilístico de la época.

Eran coches que no vibraban al circular, sus motores eran mucho más fiables, silenciosos y no emitían gases de ningún tipo. A eso había que añadir que no tenías que esperar 45 minutos para empezar a circular (coche a vapor) o que no había que darle a la manivela para arrancar o cambiar de marchas (coche de gasolina)

Thomas Parker Electric car

Y encima eran más fáciles de conducir. El coche eléctrico era ideal para las ciudades, donde su limitada velocidad y autonomía no era un problema.

La Gasolina se impone

Sin embargo, los coches de gasolina se acaban imponiendo. Dejando al margen, petroleras teorías conspiratorias (que en todo caso habría que retrasar unas décadas), hay varios factores claves que explican la imposición del motor de combustión:

  • Más y Mejores carreteras. Donde el coche eléctrico (por autonomía) no podía circular.
  • Descubrimiento de enormes reservas de petróleo.
  • Mejoras tecnológicas: motor de arranque, silenciador… más comodidad.
  • Un genio: Henry Ford y su cadena de montaje hace caer los precios.

El resto de la historia ya la conocéis, tráfico masivo y alta contaminación. Factores que, cien años después, parece que vuelven a unir la energía eléctrica y la industria del automóvil.

Esperando que nos acerquemos a esos porcentajes de 1910, nos vamos recordando a Henry Ford:

Si hubiera preguntado a la gente que qué quería, me hubiera contestado “¡Caballos más rápidos!”

Hasta la próxima… ¡Aprovechad para leer! Os hará libres…

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